Uno de los primeros recuerdos que
tengo de mi niñez es con mi padre leyéndome un libro sobre valores, era un libro
que él había usado en su época escolar y diligentemente en sus ratos, conmigo y
mi hermano, compartía su lectura y enseñanzas. Uno de los valores que mi padre
enfatizaba era el respeto. Cuando empecé a asistir a la escuela primaria, tuve
un profesor que a diario nos inculcaba el concepto de respeto. Nos hablaba de
maneras prácticas con las que debíamos mostrar respeto, en especial a las damas
y personas mayores. Por ejemplo, nos enseñaba entre otras cosas a ceder el paso
a las damas y ancianos, a cederles el asiento cuando usábamos el transporte
público, nunca dirigirnos hacia ellos por su primer nombre, siempre teníamos
que dirigirnos con un señor o señora (nos lo inculcó tanto que hay personas que
me piden que los llame por su primer nombre y no me es posible hacerlo sin
sentir que es una falta de respeto). A nuestros padres siempre teníamos que
hablarles de usted nunca de tú, entre otras muchas otras normas. Estuve
pensando sobre esto a raíz de que hace unos días viajando en el sistema de
transporte público de Lima, en una de las paradas subió un anciano y ningún
estudiante se levantó para cederle el asiento, y cuando lo llamé para cederle
el asiento varios de ellos me miraron como si hubiese hecho algo malo o por lo
menos tonto.
El
Diccionario de la Real Academia Española dice bajo Respeto; (Del lat. respectus, atención, consideración). Veneración, acatamiento que se hace a alguien. Miramiento, consideración, deferencia.
Lo que dice
la Biblia sobre este tema es claro. Si analizamos bien los Diez Mandamientos,
la norma que rige nuestra vida cristiana es un decálogo para mostrar respeto.
Los cuatro primeros mandamientos nos enseñan a mostrar respeto por Dios, por Su
majestad, Su poder, Su nombre (Éxodo 20:1-11; Deuteronomio 5:6-15). Los otros
seis nos enseñan a mostrar respeto por nuestro prójimo, su autoridad (nuestros
padres), su vida, su propiedad, su cónyuge, su reputación (Éxodo 20:12-17;
Deuteronomio 5:16-21).
También
tenemos instrucciones específicas sobre mostrar respeto por los ancianos, algo
que la sociedad en su mayoría no hace. Para Dios es muy importante que honremos
y respetemos a los ancianos.
Levíticos 19:32 Delante de las canas te levantarás, y
honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová.
En
la Biblia encontramos una historia de falta de respeto que terminó
trágicamente. Esta historia nos muestra lo grave que es para Dios la falta de
respeto.
2Reyes 2:23-24 Después
subió de allí a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron unos muchachos de la
ciudad, y se burlaban de él, diciendo: ¡Calvo, sube! ¡calvo, sube! mirando él atrás, los vio, y los maldijo en
el nombre de Jehová. Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos a
cuarenta y dos muchachos.
Estos muchachos se estaban burlando de
Eliseo, tal vez pensaron que era gracioso insultar y faltar el respeto a una
persona mayor, pero para Dios nos fue nada gracioso.
Dios
espera que respetemos y nos sometamos a la autoridad. La única excepción es
cuando esta autoridad nos quiera obligar a ir en contra de la voluntad de Dios.
Éxodo
22:28 No injuriarás a los jueces, ni maldecirás al príncipe de tu pueblo.
Hechos 23:1-5 Entonces
Pablo, mirando fijamente al concilio, dijo: Varones hermanos, yo con toda buena
conciencia he vivido delante de Dios hasta el día de hoy. El sumo sacerdote
Ananías ordenó entonces a los que estaban junto a él, que le golpeasen en la
boca. Entonces Pablo le dijo: ¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada! ¿Estás
tú sentado para juzgarme conforme a la ley, y quebrantando la ley me mandas
golpear? Los que estaban presentes dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios
injurias? Pablo dijo: No sabía, hermanos, que era el sumo sacerdote; pues
escrito está: No maldecirás a un príncipe de tu pueblo.
Hechos 5:28-29 diciendo: ¿No os mandamos
estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a
Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese
hombre. Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a
Dios antes que a los hombres.
Romanos
13:1, 7 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay
autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.7
Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto,
impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.
Dios
espera que todos nosotros nos tratemos con respeto. El afecto, el cariño, la
confianza y la familiaridad no debe ser justificación para faltarle el respeto
a alguien. La autoridad que tengamos no debe ser una razón para tratar a
alguien faltándole el respeto.
1Timoteo
5:1-2 No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre; a los más jóvenes,
como a hermanos; a las ancianas, como a madres; a las jovencitas, como a
hermanas, con toda pureza.
Efesios
6:1-9 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el
primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida
sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino
criadlos en disciplina y amonestación del Señor. Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales
con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no
sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos
de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena
voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno
hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre. Y vosotros, amos,
haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos
y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas.
El respeto es un valor muy importante para nuestra convivencia en
familia y en sociedad. Es indispensable para vivir en paz, armonía y unidad con
Dios y el hombre. A medida que en el mundo se relaja y hasta se pierde,
nosotros en nuestra casa debemos recobrarlo. Debemos enseñar a nuestros hijos
lo importante que es el respeto a Dios y nuestro prójimo. Esta enseñanza debe
darse desde sus primeros años de vida y la mejor forma de hacerlo es que ellos
sean testigos de nuestra conducta respetuosa hacia Dios y hacia nuestro
prójimo, incluidos ellos. Recordemos lo que la Biblia dice con respecto a la
educación de nuestros hijos:
Proverbios
22:6 Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de
él.
Fuentes:
http://esloquedicelabiblia.blogspot.com/2012/04/respeto.html
http://www.bibleinfo.com/es/topics/respeto
https://reflexionesparahoy.wordpress.com/2012/03/27/el-valor-del-respeto/
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